jueves, 25 de abril de 2013

Bibliografia


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Trucos de fortalecimiento de la mente para deportistas


Negocia si es necesario, mostrando la importancia que tiene para ti, pero asume que posiblemente tendrás
que dar algo a cambio. Frecuentemente los corredores usan tres estrategias: (1) Reivindicar el tiempo que necesitan para sus actividades, (2) comprar el tiempo para entrenar a cambio de su compromiso para otras tareas, (3) compartir su tiempo con quienes demandan su presencia, implicándoles también en los entrenamientos, viajes, etc.
La familia o las obligaciones no son una excusa: los corredores altamente comprometidos pueden compatibilizar su actividad con otros aspectos sin que baje su rendimiento. Organiza el tiempo.

● Busca un entorno que te asegure el poder llevar a cabo los entrenamientos. Si ir a entrenar resulta demasiado complicado, día a día te costará más desplazarte. Si el entrenamiento te aporta otros beneficios adicionales, como pasar un rato en un entorno natural y agradable -que suelen preferir casi todos los corredores- mejor, pero no es imprescindible.

● Entrenar normalmente con un grupo de compañeros puede ayudarte los días en los que estás más remolón.

● Si pasas por un mal momento, pide ayuda a un experto que conozcas. Cuanto antes te des cuenta más fácil será que te ayude a rendir de nuevo a tu nivel.
Identifica claramente cuáles son los motivos por los que corres. Cuando los tienes claros te resulta más fácil ordenar las prioridades de las actividades en tu vida. Es más fácil compatibilizar todo y disfrutarás más de lo que hagas en cada momento.

● Identifica los beneficios que te aporta el entrenar y competir en pruebas de maratón. Ten en cuenta todo, desde los buenos momentos que pasas entrenando hasta los viajes que realizas para participar en las pruebas.

● Identifica todos los costes que tiene el maratón. Ten en cuenta lo que inviertes a corto, medio y largo plazo, y valora si estás dispuesto a pagar el precio a cambio de los beneficios que has identificado previamente. Si no es así, busca otras opciones más realistas.

Si la motivación incrementa el compromiso, debemos pensar que cuanto más motivado esté un corredor mejor disposición tendrá para entrenar, cuidar su alimentación y realizar todas las tareas que requiere su preparación.

Hay que controlar, no obstante, que no ocurra que una motivación excesiva empuje al corredor a sobrepasar los límites de lo que es adecuado para su preparación. Es decir, tener mucha motivación es algo positivo, pero no debe llegar al límite de provocar sobreentrenamiento, impedir el descanso o la recuperación adecuados, o afectar negativamente a las relaciones personales con el entorno del corredor, entre otras posibles consecuencias negativas.

Por otra parte, además de pensar en cuánta motivación se necesita para correr, se debería pensar en cuál es el tipo de motivación que debe poseer el corredor, ya que se pueden observar diferentes tipos. Para algunos corredores, entrenar o competir en maratones, o el atletismo en general, representan un aspecto de suma importancia en su actividad diaria, hasta el punto de que no entenderían sus vidas sin este elemento. El beneficio que les proporciona la actividad en sí misma les resulta muy atractivo y compensa los costes que todo ello conlleva.

En el extremo contrario, otros corredores sólo pretenden acercarse a la carrera de maratón como una experiencia más, por curiosidad o por motivos pasajeros, como puede ser una apuesta entre amigos o una promesa. La disposición para aceptar los costes que conllevan estos objetivos se limita al plazo que se establece para conseguir esa meta.

miércoles, 24 de abril de 2013


FORTALECIMIENTO DE LA MENTE
Con frecuencia nos parece estar viviendo en una sociedad paralizada por individuos cansados, enlentecidos, sin energía para conseguir lo que ellos desean y menos aún para intentar lo que deben. No estamos hablando de hipotéticas sociedades empobrecidas sino de todas, incluyendo a las más ricas.

Por extraño que parezca, el cansancio tiene un origen mental. En realidad, la mayor parte de las veces no estamos cansados; sólo creamos mentalmente el estado de agotamiento cuando deja de interesarnos algo, perdemos motivación o estamos preocupados, llenos de pensamientos paralizantes. La atención se vuelve muy fija en algo o su inversa, incapaz de fijarse en algo. Esto termina siendo agotador. El cansancio es nuestra creación y nuestra negligencia. Y se puede transformar en un hábito.
 

Aquí es donde debiera entrar el factor de excelencia, la disciplina. Uno debe disciplinarse para continuar con la acción correcta (física o mental) a pesar de los impulsos para ceder al cansancio imaginario. La vía de solución es tomar el control gradualmente, de a poco. Una vez que comienzas a disciplinar tu mente, trabajará de maravillas. El cansancio mental y físico desaparecerá.

Comienza por controlar cada pensamiento en tu mente. Si la idea de estar cansado aparece, mantente enfocado en lo que haces. Ésa es la primera disciplina a adoptar. Debemos ser fuertes y no eludir la tarea que estemos realizando, sin darle poder a la idea de estar cansado o estar haciendo algo que no nos place.
El bienestar mental viene de alcanzar objetivos. Así que si te disciplinas para alcanzar objetivos estás construyendo tu propia felicidad. Sólo la disciplina y la voluntad de asumirla te llevan a alcanzar objetivos. Nada se logra sin ellas. Si las ejercitas como a tus músculos, te darás cuenta que el cansancio es una ilusión negativa y que disponemos de un tesoro inapreciable: se hace más grande cuanto más lo utilizas. Es casi mágico. Lo que hoy te parece difícil se tornará en fácil. Fortalecerás tu mente y tu autoestima. Comienza con esto, no hay otro camino.

jueves, 11 de abril de 2013