
Con
frecuencia nos parece estar viviendo en una sociedad paralizada por individuos
cansados, enlentecidos, sin energía para conseguir lo que ellos desean y menos
aún para intentar lo que deben. No estamos hablando de hipotéticas sociedades
empobrecidas sino de todas, incluyendo a las más ricas.
Por extraño que parezca, el cansancio tiene un origen mental. En realidad, la mayor parte de las veces no estamos cansados; sólo creamos mentalmente el estado de agotamiento cuando deja de interesarnos algo, perdemos motivación o estamos preocupados, llenos de pensamientos paralizantes. La atención se vuelve muy fija en algo o su inversa, incapaz de fijarse en algo. Esto termina siendo agotador. El cansancio es nuestra creación y nuestra negligencia. Y se puede transformar en un hábito.
Aquí es donde debiera entrar el factor de excelencia, la disciplina. Uno debe disciplinarse para continuar con la acción correcta (física o mental) a pesar de los impulsos para ceder al cansancio imaginario. La vía de solución es tomar el control gradualmente, de a poco. Una vez que comienzas a disciplinar tu mente, trabajará de maravillas. El cansancio mental y físico desaparecerá.
Comienza por controlar cada pensamiento en tu mente. Si la idea de estar cansado aparece, mantente enfocado en lo que haces. Ésa es la primera disciplina a adoptar. Debemos ser fuertes y no eludir la tarea que estemos realizando, sin darle poder a la idea de estar cansado o estar haciendo algo que no nos place.
El
bienestar mental viene de alcanzar objetivos. Así que si te disciplinas para
alcanzar objetivos estás construyendo tu propia felicidad. Sólo la disciplina y
la voluntad de asumirla te llevan a alcanzar objetivos. Nada se logra sin
ellas. Si las ejercitas como a tus músculos, te darás cuenta que el cansancio
es una ilusión negativa y que disponemos de un tesoro inapreciable: se hace más
grande cuanto más lo utilizas. Es casi mágico. Lo que hoy te parece difícil se
tornará en fácil. Fortalecerás tu mente y tu autoestima. Comienza con esto, no
hay otro camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario